Este ya fue el peor de todos, si el otro me había dado miedo, este ya no quise pinchar ni a la mitad. Vino una enfermera muy buenita con unos 6 pacientes que venían de Ribeira, nos contó una serie de historias sobre ellos, que no eran ni medio normal y esto en vez de un pasillo de hospital, parecía un jauría.
Uno de ellos a la hora de la analítica, empezó a gritar que no quería que la viese la doctora, ya que lo había tratado como un asesino, sus palabras eran "Yo no soy asesino, yo no soy un asesino" esto alzando tanto la voz que se debía de escuchar en el control. Resulta que se trataba de hombre que acaba de salir de prisión y que estaba en libertad condicional. Se puso muy nervioso y gritaba.
El resto de sus compañeros eran drogadictos, uno de ellos había robado en varías ocasiones metadona en su propio centro médico. Este tenía una actitud un poco rara, al principio muy risueño dijo estás marcas son de trabajar, y se veía a leguas que era de pincharse. Después nos dijo que llevaba meses in tomar el tratamiento para el vih, lo cual es peor para ellos, porque la cara viral en el momento que el tratamiento se suspende antes de lo indicado, puede llegar a dispararse, y es como empezar de cero con el tratamiento. La enfermera y el médico hablaron seriamente con el y reacciono de manera agresiva, gritándoles que no había podido venir a recoger el tratamiento. Esto había sido que por robar en el centro de salud, se le habían suspendido las visitas al hospital, ya que en su centro de salud, la xunta les proporciona un taxista para venir dos veces a la semana algunos de los pacientes con una enfermera al hospital.
También llegue a la conclusión de que se esta realizando un gasto innecesario, con algunos que no lo merecen, porque se toman el tratamiento como ellos quieren, por lo que este tratamiento y seguimiento no es efectivo. Lo que ellos no saben es que este tratamiento como para ellos es gratuito, para la seguridad social supone un gasto muy elevado, por lo que pienso que se deberían excluir ciertas personas al tratamiento o al menos que tengan un compromiso con que si lo van a estar tomando el tratamiento como se les indica.
Uno de ellos a la hora de la analítica, empezó a gritar que no quería que la viese la doctora, ya que lo había tratado como un asesino, sus palabras eran "Yo no soy asesino, yo no soy un asesino" esto alzando tanto la voz que se debía de escuchar en el control. Resulta que se trataba de hombre que acaba de salir de prisión y que estaba en libertad condicional. Se puso muy nervioso y gritaba.
El resto de sus compañeros eran drogadictos, uno de ellos había robado en varías ocasiones metadona en su propio centro médico. Este tenía una actitud un poco rara, al principio muy risueño dijo estás marcas son de trabajar, y se veía a leguas que era de pincharse. Después nos dijo que llevaba meses in tomar el tratamiento para el vih, lo cual es peor para ellos, porque la cara viral en el momento que el tratamiento se suspende antes de lo indicado, puede llegar a dispararse, y es como empezar de cero con el tratamiento. La enfermera y el médico hablaron seriamente con el y reacciono de manera agresiva, gritándoles que no había podido venir a recoger el tratamiento. Esto había sido que por robar en el centro de salud, se le habían suspendido las visitas al hospital, ya que en su centro de salud, la xunta les proporciona un taxista para venir dos veces a la semana algunos de los pacientes con una enfermera al hospital.
También llegue a la conclusión de que se esta realizando un gasto innecesario, con algunos que no lo merecen, porque se toman el tratamiento como ellos quieren, por lo que este tratamiento y seguimiento no es efectivo. Lo que ellos no saben es que este tratamiento como para ellos es gratuito, para la seguridad social supone un gasto muy elevado, por lo que pienso que se deberían excluir ciertas personas al tratamiento o al menos que tengan un compromiso con que si lo van a estar tomando el tratamiento como se les indica.

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