Reflexiones de Samaín

Como ya sabréis hoy día 1 de noviembre (empieza el mes de mi cumpleaños yupi) es festivo por ser el día de todos los santos difuntos por lo tanto no hemos ido al hospital y tuve mucho tiempo para reflexionar. Como muchos también sabréis el día anterior se celebra la noche de Halloween, niños y adultos disfrazados con prendas donde predomina la sangre y las máscaras que causen la sensación más terrorífica posible saliendo a las calles a pedir caramelos. Y yo (como no) también salí a la calle para ver el ambiente que había por la tarde-noche. Para mi sorpresa me encontré con muchos más disfraces de enfermeros y médicos (de personal sanitario) que de brujas, fantasmas, zoombies y otro tipo de disfraces que solían ser los más comunes. Esto me hizo pensar.... ¿Qué percepción tiene la gente sobre nosotros? ¿Realmente nos temen? ¿Damos esa impresión de adictos a la sangre?. Evidentemente no he realizado una encuesta relacionada con este tema pero creo que ni falta hace, sólo con observar el trato que nos dan los pacientes, es más que suficiente. Cada persona es un mundo y soy consciente que en el hospital más que en ningún otro sitio las actitudes de éstas varían según la situación en la que están, con todo he agrupado a los pacientes en dos grupos: 
- El 1º: son aquellas personas desagradecidas que cada vez que entramos por la puerta nos reciben con un "Bu, xa estades aquí" y con una cara de asco indescribible, para ellas parece que sí que somos verdaderos monstruos.
-El 2º: este tipo de personas son mis favoritas, aquellas que valoran lo que haces por ellas, las que entienden que todo lo que realizamos todo el personal sanitario es por su bien, ya sea por su curación o por su mejoramiento y son agradecidos. Para este tipo de personas somos como héroes.


Nota: en la clasificación de pacientes tuve en cuenta a aquellos que están conscientes, ubicados, con capacidad para hablar y aquellos que no tienen ningún trastorno mental.

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