Sé que ayer fue domingo y, como no, subí una maravillosa entrada sobre la importancia del sueño y el descanso y hoy ya me estoy quejando de lo dormida que estoy por las mañanas. He de aclarar que todos los consejos que doy los aplico, bueno no a raja tabla, hay días en los que me es imposible dormir 8 horas y duermo 7 o un poquito menos pero nunca bajo de eso, aun así es inevitable no estar cansada y no tener episodios de sueño teniendo en cuenta la rutina que llevamos. Las primeras horas hasta la 13:30 las llevo muy bien, tanto de sueño como de hambre (que también siempre acabo pasando) pero a partir de esa hora como nos sentamos a andar con el ordenador es como que mi cuerpo se relaja y no vuelve a funcionar hasta el día siguiente. Las pruebas o tratamientos nuevos que ordena el médico en esas horas siempre me cuestan un poquito más porque tienen el extra del cansancio. Hoy a eso de las dos y poco nos prescribió un cambio de suero. Un cambio de suero consiste en desconectar el suero vacío del sistema y cambiarlo por otro que esté nuevo, en el vídeo que os dejo a continuación sólo correspondería con el paso de introducir el punzón en la bolsa del suero.
Bueno pues yo de torpe, sobada, despistada, listilla, adelantada y no sé que más excusas poner, pinché el suero con el punzón. Lo gracioso es que ese suero lo habíamos cambiado a las 12 de la mañana y sólo llevaba pasando dos horas por lo que la bolsa estaba casi llena y se derramó por todo el suelo.
Consejo del día: haz las cosas con calma y fijándote en lo que estás haciendo, no por ir más lento te van a salir las cosas peor pero al igual por ir más rápido sí.
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