El día de hoy en el hospital fue bastante diferente al de ayer. Mi enfermera era la misma pero hoy tuvimos más trabajo. A primera hora de la mañana, una paciente que suele encontrarse desorientada por las mañanas no abría los ojos. Cuando le fuí a tomar las constantes, le di los buenos días y me contestó pero todo esto sin abrir los ojos. Parecía que estaba durmiendo. Más tarde avisaron al médico pero no consiguió que abriese los ojos por lo que decidió esperar unas horas. En la hora de curas la paciente se encontraba perfectamente y hablaba con normalidad.
Hoy por fin pinché mi primer análisis de sangre. La vena se veía perfectamente por lo que no fue difícil introducir la palomita. Tras esto continuamos con las curas y la medicación. Al acabar esto una de las pacientes que llevé hace dos semanas se puso muy mal. Le había salido un hematoma enorme y empezó a expulsar sangre por los puntos de su herida quirúrgica. Dos enfermeras acudieron a la habitación y ayudaron al médico a coser la herida para evitar que perdiese más sangre mientras los de prácticas mirábamos. Después de esto su cara estaba pálida y su tensión había disminuído mucho. Tras este incidente, todos estábamos pendientes de esa paciente e inquietos por si volvía a perder sangre.
En resumen, el día de hoy fue bastante estresante en el sentido de que todos los alumnos sentimos frustración al ver a una paciente en un estado tan grave. Así mismo, tuvimos la oportunidad de ver una intervención médica muy parecida a una operación en quirófano.
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